28 DE ABRIL DE 1872: EL RETORNO DE LOS IBARREÑOS A SUS LARES

Cada año va adquiriendo importancia y brillantez la festividad de EL RETORNO DE LOS BARREÑOS A SUS LARES ", que se celebra cada 28 de abril, siendo instituida por el alcalde Juan Francisco Leoro Vásquez.

 

 

 

A esta fecha se la considera como a la segunda fundación de la ciudad de San Miguel de Ibarra, puesto que en la madrugada de 16 de agosto de 1868, Ibarra soportó un violento y destructor terremoto, echando por los suelos la mayoría de las habitaciones, incluyendo las de los pueblos circunvecinos, perdiéndose las vidas de cerca de 20.000 habitantes de esta comarca. Al encontrarse la ciudad de Ibarra completamente destruida por este flagelo de la naturaleza, los sobrevivientes se trasladaron a levantar sus viviendas de emergencia en los llanos de Santa María de la Esperanza. El cuadro que quedó atrás fue espectacular y conmovedor; la tierra se cubrió de múltiples aberturas; el llanto y la desolación cundían por doquier, la desnudez y el hambre sumándose a la inclemencia del tiempo azotaban con fuerza a los angustiados sobrevivientes; este cuadro desgarrador y trágico, originado por el cataclismo mandó en éxodo a las personas que quedaron vivas, para ausentarse de sus lares queridos durante cuatro años, volviendo el 28 de abril de 1872 a la ciudad rediviva.

 

Gabriel García Moreno fue nombrado por el presidente de la República, Jefe Civil y Militar de Imbabura, quien actuó con acierto y energía; tuvo que afrontar con patriotismo y heroísmo el trabajo de sepultar los miles de cadáveres caídos bajo los escombros .No arredraron el vivo interés y patriotismo de este hombre que soportó con valor insolaciones, hambres e incomodidades; los gastos efectuados para conseguir medicinas y menesteres para los que quedaron con vida heridos y afectados en sus cuerpos, corrieron a cargo de él afrontando la situación con su propio peculio. Luego, trazó con acierto y originalidad los caites que hoy ostenta con orgullo la ciudad de Ibarra. Y gracias a la dinámica participación y acciones de García Moreno, regresan nuevamente a sus lares queridos, los ibarreños que provisionalmente habitaron en los llanos de Santa María de la Esperanza, soportando incomodidades en sus improvisadas moradas como también muchas preocupaciones y nostalgia.

 

El 28 de abril de 1872, día domingo, era el señalado para la bendición de Ibarra que surgió nuevamente como el ave fénix; la misa de acción de gracias fue oficiada en la Basílica de la Merced. Concluidas las ceremonias religiosas, en las Oficinas Municipales, un gran número de personas, entre quienes se hallaban el Jefe Político y el Secretario Municipal, acordaron constituirse en Junta, bajo la presidencia de dicha autoridad. Instalada la sesión el Sr. José Nicolás Vacas, pronunció un elocuente discurso y puso en consideración un acuerdo de gratitud para el Sr. Gobernador, pidiendo que se lo suscribiera por todos los concurrentes y se lo entregara a través de una comisión nombrada para el efecto. El Dr. Rafael Peñaherrera Albuja insinuó que ante todo era preciso declarar" REESTABLECIDA LA CIUDAD DE SAN MIGUEL DE IBARRA"; material, política y socialmente; declaración que el Sr. Jefe Político creyó del caso hacerla de manera oficial, reunidas todas las autoridades y personas caracterizadas. Como así se resolvió; y en efecto se hizo en la tarde de ese día, reconociendo un hecho consumado desde el 22 de abril de 1872, como brote de satisfacción, más que como requisito de Ley ante las pretensiones de otro pueblo. En documento suscrito al respecto, lleva las firmas del Sr. Vicente Peñaherrera, Jefe Político; y, de don Joaquín Moran, Secretario del Concejo.

 

"El día domingo 28 de abril de 1872, se Nevó a cabo la bendición de la nueva Ibarra, en cuyo acto solemne estuvieron presentes, por parte del Cabildo y Clero el Obispo de la Diócesis limo. Dr. Antonio Tomás Iturraide y el Canónigo Dr. Mariano Acosta, quien después del evangelio pronunció un discurso contraído a manifestar la excelencia de los exorcismos, a infundir en los oyentes suma confianza en que sería reconstruida la ciudad, si bien se hallaba expuesta a ser víctima tai vez de un nuevo terremoto, y a ofrecerle gratitud al actual Jefe de Estado, por cuanto bien ha hecho a esta infortunada provincia. Las autoridades civiles estuvieron presididas por el Gobernador de la Provincia don Juan Manuel España, y los componentes del M.l. Concejo Municipal. Los oficiales de la Guarnición presididos por el comandante de armas, coronel Manuel Salazar; y el pueblo no podía faltar en un acto trascendental. También pronunció un conceptuoso discurso el Gobernador, relievando la rehabilitación de la ciudad y provincia, a la que se llevará hacia la cima, si se cuenta más que todo, con la unión de los imbabureños; y declarándose luego rehabilitada la capital de la provincia, se terminó la sesión".

 

SIGNIFICADO DE EL RETORNO

La reinstalación de los ibarreños sobrevivientes en el Valle de Carangue, tiene singular significado, porque Ibarra rediviva se abría hacia nuevos horizontes, rumbos de bienestar; paradójicamente ¡barra, desde esa fecha de su segunda fundación o nueva vida, no ha cejado en conseguir el mejor prestigio concomitante con su desarrollo vertiginoso; hay adelanto en muchos aspectos, pero siempre con el aporte generoso y altruista de sus hijos; con el entusiasmo y fe en el trabajo creador, con entusiasmo, fe y transparencia, a fin de ver a la urbe señorial y progresista.

 

Ibarra, tiene en esta fecha justo motivo de expresar su júbilo después de haber resucitado de las ruinas y recoger bajo su regazo nuevamente en sus lares a los pobladores, los mismos que hoy caminan hacia el adelanto técnico, material, social y espiritual. Que sus calles y avenidas que lucen en su gran mayoría adoquinadas, sean el fiel reflejo de que vamos siguiendo las rutas del progreso y bienestar como ciudad moderna, que merece ubicarse con justa razón. Que sus edificios, centros comerciales, fábricas, mercados, sedes sociales e instituciones culturales, sociales, etc., sean el testimonio de la grandeza de Ibarra.