Biblotecario Ecuatoriano

Se ha señalado esta fecha para celebrar el Día Clásico del Bibliotecario Ecuatoriano; porque el 21 de febrero de 1747, nació el primer bibliotecario ecuatoriano, el Dr. Eugenio de Santa Cruz y Espejo, desempeñando el mencionado cargo en la Biblioteca Pública de Quito.

La misión que cumple el bibliotecario es sublime, digna de una justicia y verdadera exaltación, porque este funcionario es como la puerta abierta a la cultura, ciencia, arte o acontecimientos locales, nacionales e internacionales, en todos los días y épocas del año.

 

El bibliotecario es la llave de la urna que guarda el tesoro inagotable que es la ciencia o la cultura; la técnica acompañada de las investigaciones y estudio.

El bibliotecario, facilita a los estudiantes los libros que requieren para la realización de sus consultas y tareas diarias; les concede la ayuda necesaria para cumplir con las respectivas investigaciones. En fin, no sólo el estudiante de distintos niveles de la educación necesita de este grande amigo que es el libro, siendo numerosos escritores, amantes de la cultura y la ciencia, personas ávidas de la buena lectura, y que desean emplear excelentemente su tiempo libre, acuden al libro como un gran medio o recurso de formación y sano entretenimiento.

La labor proficua del bibliotecario es inconmensurable; el reconocimiento de los usuarios es muy justo. Pues, establecen el valor verdadero de la abnegada labor de este servidor lleno de patriotismo y colaboración humanitaria al engrandecimiento del espíritu y mente del hombre, que acude con avidez a estos centros de consulta y formación.

El organizar los libros por áreas o materias; los periódicos, revistas, folletos, toda clase de publicaciones, es un arte singular en el cual se pone de manifiesto el gusto del bibliotecario; lo cual significa conocer, a más de la organización misma; también la administración y cuidado de los libros que están disponibles en la biblioteca.

Un bibliotecario debe poseer vasta cultura, una preparación continua para actualizar los conocimientos y técnicas de bibliotecología; para orientar mejor a los lectores. En la práctica diaria es un convivir con la ciencia, el arte, la literatura, la historia y un sinnúmero de temas.

Es encomiable que las organizaciones estatales, municipios, institutos de educación y muchas instituciones, hayan puesto al servicio de los usuarios bibliotecas que contribuyen al progreso de los pueblos.

En este día saludamos con fervor y gratitud al bibliotecario ecuatoriano, que sin escatimar tiempo o condiciones sociales o remunerativas, atiende con vocación a miles de usuarios del libro. El bibliotecario es un amigo inseparable de los libros y benefactor de las personas que buscan en sus fuentes el agua inagotable y pura de los conocimientos y cultura